Lunes, 10 diciembre, 2018
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Califican de “terremoto silencioso” la vendimia de uva pisquera

Califican de “terremoto silencioso” la vendimia de uva pisquera

cosecha de la uva

Cooperativas pisqueras comienzan vendimia con preocupación por el futuro de sus asociados


Menores producciones y calibres en las cosechas de este año afectarían de forma importante la situación de los productores, quienes verían afectados sus ingresos por este concepto. Mientras tanto, tanto Capel como Control Pisquero estiman caídas de entre un 25% a un 36% respecto de las cosechas del año pasado.

La zona pisquera de Chile se extiende entre las regiones de Atacama y Coquimbo, con producciones en año normal cercanas a los 240 millones de kilos de uva, de los que aproximadamente el 94% son obtenidos en esta región. Los requerimientos para la producción de pisco serían de 120 millones de kilos de uva.

Pero el escenario actual dista bastante de estas producciones, pues el año pasado la vendimia pisquera totalizó 196 millones de kilos de uva y las estimaciones de los representantes de este sector hablan de una nueva caída en las producciones debido a la extensa sequía que afecta a la zona, así, mientras Control pisquero estima una caída cercana al 36% respecto del año pasado, Capel habla de una caída del 25%.

La mayor cantidad de uva pisquera se cosecha en el Limarí, particularmente bajo el embalse Paloma, el que estaría más comprometido por los efectos de la sequía. Según detalló el Gerente de la Asociación de Productores de Pisco (APP), Fernando Herrera, «si ponderamos lo que pasa en los valles de Huasco, Elqui, Limarí y Choapa podríamos quedarnos con la proyección de un 25% de caída respecto del año pasado, es decir, cerca de unos 45 millones de kilos menos».

Herrera llama la atención sobre los efectos de todo este tema en los productores de uva pisquera, pues «el negocio del pisco funciona en la medida en que los productores estén económicamente bien, este es un negocio agrícola, y de una forma u otra se han visto afectados, porque han tenido que optar por dedicar su agua al producto que les puede provocar el menor daño».

PREOCUPACIÓN POR LA BASE PRODUCTIVA

Cooperativa Capel cuenta con 1.200 cooperados en la zona pisquera, mientras los cooperados de Control Pisquero totalizan los 700. El Gerente de la Cooperativa Capel, concuerda con Herrera respecto de que la caída de las producciones sería de un 25% respecto del año pasado, enfatizando en que es difícil anticiparse a las cifras totales.

Pero más allá de las cifras, Salinas puntualiza en que la situación de los cooperados es lo más preocupante, con la afectación directa a su calidad de vida y subsistencia de medianos y pequeños, pues «probablemente van a recibir ingresos sensiblemente menores y con el gran agravante de que la banca no está disponible para otorgar créditos a los agricultores de la región, porque tienen el temor de que el problema de la sequía continúa».

Esto limitaría la inversión en innovación y mejoras tecnológicas para aumentar las productividades, además de que muchos productores se verían con serias dificultades para hacer frente a sus compromisos bancarios, conformando un escenario que es «un desastre total». «Esperamos que el gobierno tome nota de este terremoto silencioso que  afecta a una cantidad importante de personas, porque se requiere un apoyo importante en lo inmediato y a largo plazo», agregó Salinas.

Por su parte, el Presidente de la Cooperativa Control Pisquero, Ivan Martinac es un poco más negativo al señalar que la producción para este año podría caer a unos 120 millones de kilos de uva, pese a lo que la producción de pisco estaría asegurada.

Sobre el escenario para los productores Martinac agregó que «la escasez de agua no incentiva ningún tipo de actividad agrícola, el más grande puede tener mejores posibilidades, pero el pequeño que tiene 2 o 3 hectáreas no puede invertir $40  millones en hacer un pozo, porque el predio vale menos que el pozo».

PISCO ASEGURADO. MOSTOS, NO.

La producción total de pisco actualmente está requiriendo unos 120 millones de kilos de uva, cifra a la que la región se acerca cada año debido a las bajas en las cosechas producto de la sequía, los excedentes se destinan a otros productos, como mostos.

Herrera señaló que pese a que el sector está bordeando los límites de uva pisquera, aún no se resiente la producción, sin embargo, «de seguir la sequía ya no habría recursos para hacer agricultura, ya no se trata de que si vamos a seguir bajando un 20%, porque de dónde vamos a sacar agua para regar… hasta la imaginación se queda corta».

Pero a demás del pisco, la región de Coquimbo tiene otros negocios relacionado con esta uva. Particularmente Capel demandaba cerca de 60 millones de kilos de uva para mostos, tiene exportaciones de vino a distintos países, negocios que estarían actualmente «en su cota menor».

Así lo adelantó Salinas al señalar que lo que pase con estas producciones «va a ser un desastre». En el caso de los mostos, la alternativa es buscar en otras zonas de Chile, «nosotros estamos intentando traer algo de uva del sur para mostos, tenemos la planta de La Chimba especialmente para la fabricación de mostos, pero 60 millones de kilos no es fácil de conseguir y probablemente no lo hagamos».

El resultado de esto sería una disminución en los ingresos por la caída de volúmenes de venta de mostos y eventualmente de vinos.

Fuente: Semanario Tiempo, 07.03.13 

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