Lunes, 10 diciembre, 2018
Inicio » Sin categoría » Gabriela
Gabriela

Gabriela

Hermosa, brillante, marcada por contrastes y colores, silenciosa y paciente, desde lo profundo del Valle del Elqui surge Gabriela Mistral.

Mujer valiente y determinada, representante de los habitantes del norte chico de Chile, nace en Vicuña -“entre treinta cerros”- el 7 de abril de 1889 con el nombre de Lucila de María Godoy Alcayaga, en la casa de su abuela materna Lucia Rojas Miranda. Sus padres, quienes se conocieron en Pisco Elqui, fueron un profesor, Juan Jerónimo Godoy Villanueva, y una modista, Petronila Alcayaga Rojas.

Su infancia transcurre en diversas localidades del Valle del Elqui, como Vicuña, Paihuano, Monte Grande, Diaguitas y El Molle, además de una breve residencia en la Serena y Coquimbo. Dueña de una prosa lúcida y una visión aguda, Lucila sufrió en carne propia la muerte de seres queridos y amigos desde temprana edad, marcando su temple y espíritu.

Aún no cumplía la mayoría de edad y sus textos ya eran publicados en los periódicos y revistas de La Serena, Coquimbo y Vicuña, mientras se desempeñaba como ayudante en la Escuela de La Compañía Baja, y luego como maestra en la localidad de La Cantera.

A los 21 años se trasladó a Santiago, donde trabajó en la Escuela de Barranca y aprobó los exámenes especiales en la Escuela Normal de Preceptores. Su profunda vocación de maestra la llevó a impartir clases en ciudades como Traiguén, Punta Arenas, Antofagasta y Temuco. En esta última conoció al joven Neftalí Reyes Basoalto, a quien introdujo en la literatura rusa.

Su amor por las letras la acompañaría en cada una de sus aventuras: gracias a su extraordinaria poesía, a los 31 años ya era reconocida a nivel internacional como una de las mayores promesas de la literatura latinoamericana, siendo publicada su obra en México, Estados Unidos y España.

En 1925, teniendo 36 años y luego de vivir en México y recorrer Europa, regresa a Latinoamérica, es agasajada en Brasil, Uruguay y Argentina. Se radica por algunos meses en Chile y se le reconoce una pensión, jubilándola como maestra. Vicuña, su ciudad natal, le recibe emocionada y el Alcalde, Ricardo Martín la declara “Hija Predilecta” de la ciudad.

Siempre respetuosa y humilde, pero certeza y precisa, Gabriela se declaró abiertamente opuesta al fascismo, postura que le impidió iniciar en 1932 su carrera consular en Italia. A finales de la década de 1930 círculos literarios de distintos países comenzaron a promover a Gabriela Mistral para el Premio Nobel de Literatura. El Presidente Pedro Aguirre Cerda y la escritora ecuatoriana Adelaida Velasco Galdós se mostraron interesados en respaldar su candidatura a través de la traducción de sus obras.

Asume el consulado de Chile en Madrid en 1932, cargo que luego ocupa en Lisboa, Portugal. En 1935, por ley del Congreso, se le designa Cónsul de libre elección con carácter vitalicio. Países como Francia, Brasil, México y Estados Unidos son sus destinos consulares.

El 15 de noviembre de 1945 recibe la noticia: la Académica Sueca le ha sido concedido el Premio Nóbel de Literatura. A los tres días se embarca en el vapor sueco Ecuador, rumbo a Estocolmo, donde recibe el premio de manos del Rey Gustavo de Suecia, el 10 de Diciembre. Se convirtió así en la primera latinoamericana en recibir este reconocimiento internacional. En su discurso de agradecimiento, declara:

“Hoy Suecia se vuelve hacia la lejana América ibera para honrarla en uno de los muchos trabajos de su cultura. El espíritu universalista de Alfredo Nobel estaría contento de incluir en el radio de su obra protectora de la vida cultural al hemisferio sur del Continente Americano tan poco y tan mal conocido.” (…) “Por una venturanza que me sobrepasa, soy en este momento la voz directa de los poetas de mi raza y la indirecta de las muy nobles lenguas española y portuguesa. Ambas se alegran de haber sido invitadas al convivio de la vida nórdica, toda ella asistida por su folklore y su poesía milenarias.”

Cinco largos años tuvieron que pasar para que su propio país reconociese su incontenible talento, recibiendo el Premio Nacional de Literatura en 1951.

El 9 de septiembre de 1953, Gabriela Mistral pisa suelo chileno, luego de 16 años de ausencia. En todos los puertos de Chile que el buque Santa María recaló, hubo para ella grandes homenajes; los municipios le regalaron medallas de oro como gratos recuerdos; los escolares la rodearon, miles de voces infantiles le cantaron sus preciosas rondas. Los grandes homenajes continuaron durante todo el mes de Octubre, entre ellos 45.000 niños fueron a escucharla al Estadio Nacional.

El 10 de enero de 1957, luego de padecer y luchar largamente con un cáncer al páncreas, Gabriela Mistral falleció en el Hospital de Hemsptead, en Nueva York.

Desde marzo de 1960, sus restos mortales descansan en su amado pueblo de Monte Grande. Frente a su tumba se alza su cerro Gabriela Mistral, centinela de los valles elquinos. Su epitafio resuena en el Valle con la sabiduría de esa mujer pura y resoluta: “Lo que el alma hace por su cuerpo es lo que el artista hace por su pueblo”.

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>