Jueves, 14 diciembre, 2017
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Historia y Tradiciones

El Pisco producto emblemático de Chile

Siempre ha sido difícil la agricultura en la hoy llamada región pisquera. Sus primitivos habitantes, los indios Diaguitas, no solamente tomaron posesión de estos cinco valles, Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí y Choapa, sino que, a lo largo de los dos siglos en que ejercieron su actividad agrícola, que sería el ambiente más adecuado para recibir a los colonizadores, primero del imperio inca y, luego, del español que llega a estos remotos lugares a mitad del siglo XVI.

En efecto, la vid, que origina el pisco chileno, acompañó al colonizador desde el momento mismo en que éste comienza la conquista y posterior colonización del territorio. De esta forma la plantación de vides se da en la zona de Copiapó y La Serena, prácticamente desde la llegada de Pedro de Valdivia y sus más próximos colaboradores que, en su mayoría, fueron los primeros encomenderos en cuyas instalaciones siempre figuró la vid, transformada en corto tiempo en una de las actividades productivas más importantes, en razón de abastecer, primero de vinos y luego de aguardientes los centros administrativos más importantes, junto con los centros mineros, en donde la actividad comercial era de un gran dinamismo.

Esta primera etapa del Pisco chileno, ocurre de una forma paralela a la etapa que vive la colonia, fundamentalmente hacia el Norte, donde está localizada la administración del virreinato del Perú, al cual, Chile pertenecia. En ambos casos, el término Pisco puede haber sido de uso común, refiriéndose metafóricamente al “pájaro que vuela”, haciendo uso del término quéchua “Pisko”, que significa “pájaro”, o bien, al término “pisquillo”, con el que se denominaba al contenedor de estas bebidas alcohólicas.

A contar de la segunda mitad del siglo XIX, Chile, traza su esquema productivo de una manera diferente a lo que había sido, hasta entonces, el “estilo español de su vitivinicultura”, practicada por toda la colonia, imponiéndose el “estilo francés” que considera variedades adecuadas al producto cuyas características se desea potenciar (moscateles para un producto aromático) y, tecnologías modernas que permiten obtener mejoramiento cualitativo del producto

Es este impulso productivo, que los datos históricos localizan en sus inicios en el año 1850, de la mano de los más destacados exponentes de la agroindustria local, lo que consigue llevar al Pisco chileno a la condición de “producto relacionado con su origen” y, lentamente, a través de esta condición, a ser reconocido ya no en los antiguos mercados coloniales, prácticamente desaparecidos, sino en el mercado nacional que, gracias a las favorables condiciones económicas del país, como resultado de sus exportaciones de salitre desde el Norte y cereales desde el Sur, había logrado un desarrollo de los mercados locales, sin precedentes.

A contar del decreto de protección del Pisco chileno, del año 1931, sobreviene todo un desarrollo de la industria que, a través de un esquema cooperativo, a nivel agro-industrial, llevó al Pisco chileno a tener una plena identificación nacional y a formar parte de los productos insignia del país.