Jueves, 14 diciembre, 2017
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Valles y Origenes

Así es como nuestra tierra agresiva da el alma al Pisco

Valles estrechos, de topografías muy accidentadas, donde el lugar de cultivo era la ladera del cerro, donde el sol, omnipresente durante 300 días al año, imprime a los frutos que allí se cultivan, características únicas de aromas y sabores, al paisaje, una luminosidad y limpieza, que llama a los poetas más destacados a cantar sus más emotivos poemas (Gabriela Mistral premio Nobel de Literatura en 1945, es nacida en el valle de Elqui) y , a los científicos más racionales, a decidir la instalación de los más costosos equipos de observación astronómica en el corazón mismo de la zona (Cerro Tololo en el valle de Elqui y Las Campanas y La Silla al Norte de La Serena).

Donde el agua, siempre escasa, llegada de la montaña, a gotas, no es suficiente sino para diferenciar, apenas, a esta zona, del extenso desierto que, por más de1500 Km. se extiende hacia el norte de la zona Pisquera.

Administrar una pluviometría anual de no más de120 mmde lluvia en el año, para todas las necesidades del hombre agricultor y habitante, necesitó, primero del Diaguita, luego del español y enseguida del criollo, heredero de ambos, toda la capacidad de ingenio del hombre enfrentado a un medio ambiente difícil, cuya respuesta siempre estuvo en la línea de apoyarse en esta naturaleza sin tratar de alterarla.

Dada la importancia de los atributos que imprime la naturaleza de los valles en este Espirituoso Producto y a que comienzan a aparecer “imitaciones” desligadas de su origen geográfico, que la autoridad comienza a decretar las primeras medidas de “protección” de la industria auténtica, lo que llega a su cúspide en el año 1931 con el Decreto con Fuerza de Ley N°181 que establece que “la denominación Pisco queda reservada para el destilado procedente de vinos obtenidos de uvas, claramente definidas en un Reglamento y que son cultivadas al interior de las provincias de Atacama y Coquimbo”; con esto se da reconocimiento y protección a comunidades humanas que, en el transcurso de su devenir histórico, han dado nacimiento, gracias a su ingenio, a una actividad económica que trasciende una época y que, más allá de servir como medio de vida a éstas, les confiere una “forma de vida”, ligada a las más tradicionales manifestaciones culturales que hacen que los grupos humanos, sean únicos e irrepetibles.

La actual Ley de Alcoholes N° 18.455 deja claramente establecida esta situación y reconoce para las regiones administrativas de Atacama y Coquimbo del país (que incluye los cinco valles pisqueros originales de Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí y Choapa) el derecho irrenunciable a denominar como”pisco” al aguardiente producido en la región, de acuerdo a normas y procedimientos perfectamente definidos.